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Una idea, un proyecto, una acción que busca impactar y/o transformar algún aspecto de la realidad, requiere para su concreción tener en cuenta una serie de variables básicas. Transformar una idea en un proyecto realizable y sostenible debe observarse como un proceso paso a paso que sigue una secuencia metodológica: el Manejo del Ciclo de Proyecto.
Los proyectos son intervenciones planificadas, a partir de un diagnóstico, que están destinadas a obtener resultados en una población específica y en un tiempo determinado. Éstos, como intervenciones planificadas, constituyen un conjunto de actividades interrelacionadas con un objetivo en común a las que se les asignan personas y recursos tantos materiales, como financieros.
Para que un proyecto sea realizable debe orientarse hacia el desarrollo sostenible, es decir, un vehículo para convertir la idea en acción y un proyecto que se sostenga por sí mismo.
Cada proyecto consta de cinco fases: Programación, Identificación, Formulación, Implementación y Evaluación y Monitoreo.
En la fase de Programación se analizan los marcos de inserción del proyecto a partir de las prioridades y enfoques del Programa, Plan o Política pública o privada al cual debe adaptarse.
La fase de Identificación consiste en la búsqueda de la idea del proyecto, la cual debe ser consecuente con las prioridades de financiamiento de las contrapartes. Así mismo, se evalúa la relevancia y viabilidad, se elabora una propuesta de financiamiento (presupuesto) y se determinan los actores, los problemas, insumos, impactos, etc.
El Objetivo General, los Objetivos Específicos, los resultados y las actividades quedan determinados en la fase de Formulación del proyecto, siendo la Matriz de Marco Lógico [3]una de las herramientas más idóneas para ello. A nivel de Actividades se establecen los recursos humanos y materiales que deben profundizar el presupuesto determinado en la fase de Identificación (Plan de Operaciones).
En la fase de Implementación se ponen en marcha las actividades conforme al plan de operaciones. En este momento cobra especial importancia el equipo de gestión, así como la creación de herramientas legales, financieras, de permiso, etc.
Para finalizar, en la fase de Evaluación y Monitoreo se efectúa un seguimiento de los resultados del proyecto determinando los problemas que surgen, las razones de los mismos, las medidas para resolverlos y las personas responsables de solucionarlas. En el periodo de Evaluación, se mide el proyecto en términos de Relevancia, Efectividad, Eficiencia, Impacto y Sustentabilidad.
Más allá de las herramientas técnicas siempre valiosas, la gestión de un proyecto es en sí mismo un acto creativo que requiere una estructura bien flexible. En toda planificación es importante tener la capacidad de anticiparse a las complicaciones, desviaciones y tiempos naturales en el cumplimiento de las acciones planteadas. En línea con lo anterior, es recomendable plantearse el cumplimiento de objetivos, reconocibles en productos, en el corto, el mediano y el largo plazo del proyecto. La producción de logros medibles en las fases iniciales del proceso otorgan consenso y motivación, motores indispensables de cualquier empresa. Estos son temas específicos que merecen un capítulo aparte.
En definitiva, si se logra organizar la fuerza creativa de un grupo de personas con capacidades diversas[4] en torno a una idea viable y sustentable que convoque la participación de actores con recursos diversos, solo habrá que esperar ver los frutos de la acción y los nuevos puentes que ella tenderá.
[1] Lic. Ciencia Política y Doctorando en Derecho Político - UBA. Directora Ejecutiva de Estudio Cuenco y experta en formulación e implementación de proyectos de inversión pública para organismos públicos.
[2] Lic. En Derecho y Doctora en Ciencias Políticas y Sociología. Responsable de Coordinación Metodológica de Estudio Cuenco y experta en formulación e implementación de proyectos.
[3] Se trata de una metodología de planificación utilizada sobre todo en aquellas iniciativas que involucren financiamiento internacional.
[4] Para promover esta condición de viablididad se recomienda desplegar metodologías de trabajo en equipo que disipen las oposiciones por intereses individuales que pudieran intervenir en el cumplimiento del proyecto colectivo.
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